lunes, 25 de noviembre de 2013



La inteligencia en los JÓVENES de:

14 AÑOS 
los catorce años un adolescente comienza a ser dueño de sí: feliz y seguro de sí mismo, exuberante y enérgico y de una firme fibra emocional, dispuesto siempre a satisfacer las exigencias del mundo exterior.
Lo lógico sería suponer que estas excelentes y promisorias cualidades han de intensificarse y hacerse más amplias en el curso del año siguiente. Pero las cosas no suceden de este modo, porque el desarrollo, como ya se dijo, obedece a una lógica distinta.
En esta edad se suelen establecer los comportamientos más específicos de la adolescencia, donde el joven:
·    Lucha con su sentido de identidad,
·    Se siente extraño o abochornado consigo mismo o con su cuerpo,
·    Se enfoca en sí mismo, alternando entre altas expectativas y un pobre concepto propio,
·    Lo influencian los amigos en su modo de vestir e intereses,
·    Su humor es cambiante,
·    Mejora su habilidad del uso del lenguaje y su forma de expresarse,
·    Tiene menos demostraciones de afecto hacia los padres; ocasionalmente se pone grosero,
·    Se queja de que los padres interfieren con su independencia, y
·    Tiene la tendencia a regresar al comportamiento infantil, particularmente cuando está bajo mucho estrés.
15 AÑOS Frecuentemente, el adolescente de quince años es 'indiferente' y habla con voz suave, en lugar del exuberante vozarrón del año anterior. Sus energías de expansión son tan magras que a veces se lo cree perezoso o, por lo menos, cansado. Produce cierta impresión de apatía. Esta impresión, sin embargo, puede ser muy bien errónea, pues la aparente apatía se halla estrechamente relacionada con una reposada y reflexiva preocupación por sus estados anímicos íntimos.
Concede una atención focalizada a estos sutiles estados, que contrastan con las emociones más vigorosas de un año antes.Algunos de los rasgos de madurez más significativos se refieren, a esta edad, a un marcado refinamiento de los patrones anímicos.
Esta creciente apreciación de los matices y formas sutiles del sentimiento se ponen de manifiesto en una nueva sensibilidad e irritabilidad, junto con multitud de resistencias, aversiones y sospechas que pueblan su conducta.
Lo sentimientos, ya sean positivos o negativos, no nos vienen plenamente formados desde nuestro origen. Se van configurando poco a poco a través del crecimiento y la experiencia.
16 AÑOS La gran espiral del desarrollo humano tiene sus sub-ciclos mayores y menores. El mayor, iniciado a los diez años, alcanza su culminación a los dieciséis, para luego desenvolverse durante cinco años más hacia el nivel de la madurez total. El adolescente de dieciséis años no tiene más que pararse en puntas de pie, prácticamente, para ver el horizonte de la edad adulta. El mismo es algo así como un preadulto.
La propia sociedad le acuerda sus reconocimientos a estacreciente madurez a través de diversas normas, costumbres y leyes. La actitud de los padres, profesores y preceptores sufre modificaciones sutiles cuando éstos advierten la creciente madurez del joven. El intercambio se desarrolla prácticamente en un pie de igualdad. El adolescente de dieciséis años tiene una mente más dueña de sí misma, porque se halla mejor ordenada y controlada.
Los quince años eran una etapa necesaria. En ella se preparó el camino para las integraciones más vastas y mejor equilibradas de la conducta del joven de dieciséis. Con esta ventaja, ahora despliega una mayor confianza en sí mismo y una autonomía más profunda. La entera fe en sí mismo es el rasgo más característico de esta edad, y el síntoma de sus aptitudes latentes.
Es más tolerante con todo el mundo en general. Tiende a aceptar la vida tal como la encuentra. En caso de llegar una visita inesperada, puede sorprender a su familia por la cordialidad desplegada y la desenvoltura casi adulta con que la recibe.